En el artículo anterior, «6 consideraciones generales a la hora de preparar tu casa antes de una sesión fotográfica» desarrollé unas pautas fáciles de aplicar para sacar aún más partido a tus fotos. En este ejemplo práctico veremos el antes y después de una pequeña sala y el resultado final. ¡Conseguir unas buenas imágenes de nuestras estancias depende de muchos factores!, y como veremos aquí, lo que hagamos antes de disparar tendrá mucha importancia. Claro ejemplo de esto es el ‘home staging’ en el que se lleva al siguiente nivel este concepto, aplicado como herramienta de ‘marketing’ en conjunción con la fotografía profesional de interiores.
Retomando los puntos del artículo anterior:
- La primera impresión importa: El punto de vista de referencia para la preparación de la sala fue desde la puerta de paso, desde donde se verá la estancia a partir del primer momento y la mayor parte del tiempo.
- Menos es más: Se eliminó todo el desorden posible: ordenador y cables, revistas, fundas de sofá, cojines, etc.
- Despersonaliza: Fueron retiradas fotos de familia y recuerdos de viajes.
- Limpia: Se limpiaron superficies horizontales y verticales: suelo, mesas, ventanas, etc.
- Mascotas: Diferentes elementos como el cojín rosa del gatito y algún juguete fueron retirados.
- Luz: En este caso, como el cielo estaba cubierto se optó por abrir del todo las persianas y encender las luces. Si el cielo hubiera estado despejado podría ser buena idea emplear exclusivamente luz natural.
(Para simplificar y centrarnos en los puntos del ‘post’ de hoy, no se muestra ninguna foto de aspecto habitual sacada con un móvil)